Entradas

Mostrando entradas de julio, 2010

Bienvenidas, pesadillas...

Pesadillas... Fantasmas que creía caídos en el vacío han vuelto... La estabilidad física y mental de la que me creía dueña se derrumba rápidamente, todo lo que creía ordenado y perfecto, aparece ante mí plagado de errores, oh engañosa vida, cada vez que algo me sonríe llegas tú para destruírlo, Ana, esa amiga perfecta y pura ha vuelto a mí, mi viejo fantasma, el que pensaba olvidado y extinto... Todo lo demás... Se ha vuelto enemistad, nadie me dice la verdad, sólo mi necia mente tiene la razón, un par de quilogramos más, sueños tirados, falsa autoestima demolida, sólo tú, Ana, sólo tú eres mi gran amiga, la única que me dice la verdad a través de la mente... Sí, pesadillas, bienvenidas...

Últimas palabras antes de un suicidio

Sí Vida, te voy a arrancar de mí, has ganado, por fin, ni siquiera necesitas llamar a Muerte para que te auxilie, tú misma, desde que nací, has ido mermando mi felicidad, haciendo que cada día se volviese un reto vivir, un reto luchar, poco a poco dejé de reír y saltar, comenzando a retirarme para esconderme y llorar en la oscuridad, donde nadie me viese, me diste momentos bonitos, no lo niego, pero el pago era doloroso, por cada día feliz, me tocaban dos días de dolor y amargura, que cada día se hacían más reales... El mundo me veía borde, esquiva, egoísta... Pero nunca quiso saber qué había dentro de mí para que me viese obligada a mostrar eso, nunca quisieron ver que en mi mente luchaban encarnizadamente vida y muerte, hasta que finalmente ambas me ganaron, Vida consiguió que la arrancase sin llamar a Muerte, y ésta consiguió otra alma en su larga cola de muertes... En el mundo residía la hipocresía, todos aquellos que me rechazaban, vendrían a llorar mi muerte, vendrían a ...

Muñecas de trapo que se vuelven de porcelana

Me siento muñeca de trapo, con la que se juega, dándole trato de trapo, siento la impotencia dentro de mí, a la vez que siento un odio inmenso acompañado de una insaciable sed de venganza, me encantaría ver cómo se inmolan aquellos que sembraron en mí a la oscuridad, pero no sin antes hacerles sufrir, sin hacerles todo el daño que ellos me provocaron, hasta que se arrodillasen ante mí, pidiendo perdón llorando ante mis pies, pero ese perdón no depende de mí, vendrá de la mano de la Muerte, que será quien corte el hilo de sus inútiles vidas... Aunque me hicieron daño, sé que ahora soy mejor, me hicieron más fuerte, y logro apartar de mí a la impotencia, en cuanto a los remordimientos... No sé qué son, mi conciencia murió hace tiempo, y no pretendo resucitarla.

Muerte que cambia

El mundo está cambiando a mi alrededor, gira sin parar, todo evoluciona, todo menos yo, siento que me he quedado estancada, estropeándome cada vez más con el tiempo, siento que mi vida se quedó parada con la muerte del más vital corazón, ése que me robó parte de mi alma, que ya de joven había percibido la muerte cerca, susurrándole al oído que la acompañase en su largo viaje, quitando vidas para hacerse más fuerte... Pero ella decidió esperar, dar tiempo al cambio, pero éste no llegaba, así que decidió apartarse de la línea del tiempo y del espacio, apartarse de la velocidad y la aceleración, apartarse de la vida... Decidió que lo mejor sería trazar una recta en sus dos suaves antebrazos utilizando un afilado cuchillo, sumergirse en su bañera cubierta de agua y espuma, hasta quedarse inconsciente y morir, en un lugar donde nadie la conociese ni se preocupase por ella, un lugar íntimo para darle al mundo una tregua, un hasta luego, después de la muerte aprendería a cambiar, en ...

Ráfagas transformantes

Yo soy el dueño del horror, el dueño de un mundo de odio, donde niños juegan a destruir familias, mirando con ojos penetrantes que al observarte ven tus pensamientos más profundos, saben cómo herirte, cómo hacer que te arrodilles de dolor, te encojas sobre ti mismo suplicando una clemencia que, por intuición, sabes que no tendrás, poco a poco sientes tu mente estallar de dolor y te retuerces febrilmente, dolor y más dolor, ahora lo sientes en cada una de las fibras que conforman tu débil cuerpo, en este momento es cuando yo entro en su juego y te envío ráfagas frías, ráfagas que enfrían tu alma, apagando tu vida, ennegreciendo tus sentimientos poco a poco... ¿Amor? Eclipsado y pútrido, creamos odio y dolor, creamos en ellos, el odio es la mejor forma de adorar, siento que me odias, y eso hace que mi mente sonría, me gusta que me odies... ¿Sentimientos negativos? Eso depende de quien los emite...