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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Gris muerte.

- ¿Qué haces? ¿Qué quieres? - Me voy, quiero irme. - ¿Por qué? - ¿Por qué no? - ... - ¿Lo ves? No hay razón para que siga aquí más tiempo. - Pero... - Pero nada, estás conmigo, pero sigues solo aquí en casa, acumulando penas, soy un fantasma en tu vida, quiero huir de ti, tengo miedo de desaparecer, de que tu sombra me consuma. - No, no te vayas, eres mía. - ¿Acaso tienes mi propiedad? - No, pero eres mía, sólo mía. - No soy tuya, ni de ninguna otra persona, ni siquiera soy mía. - ¿Cómo que no eres tuya? - No lo soy, no controlo mi mente, es inestable, mi cuerpo es inestable, mi vida es inestable, mi relación contigo es inestable, TODO es inestable en mí, eso dice que no puedo controlarme a mí misma, con lo cual, tampoco a mí me pertenezco. - Tonterías. Ven aquí, siéntate a mi lado. - ¿Para qué? - Para que veas que te equivocas. - ¿Equivocarme? - Sí. - En absoluto. Adiós Rui. - No, no lo hagas, Ayaka. - ... (Se escucha el sonido de una puert...

Sentimientos.

Me siento sola, triste, abandonada, humillada, agobiada, paranoica, decepcionada, loca, impredecible, loba, zorra, fea, asquerosa, gorda, malnacida, deforme, estúpida, inútil, maldita, odiosa, rencorosa, con deseos de venganza, asesina, violenta, víbora, rata, maloliente. Diferentes estados para un mismo ser, un ser indeterminado, contradictorio, que desea la lluvia a la vez que la odia, ella lo entristece, hace que se sienta aislado en esas cuatro paredes feas y viejas que, poco a poco, se ciernen sobre él, las manos de su locura le tapan la boca y los ojos, haciendo que se pierda en una espiral de Oscuridad de la que ya nunca volverá, se sitúa en una esquina, sentada, con la cabeza en las rodillas, la levanta un momento, tiene los ojos inyectados en sangre, se percibe un brillo de abandono. En caso de que la Muerte pudiese ser sonora, podríamos escuchar un aullido de Victoria, mientras acecha a esa criatura indefensa, instantes después, penetra en ella y le arranca la vida. Nad...

Sastre de Rictus

Yo soy el sastre del rictus, el caballero del dolor, cuando en mis manos caigas, al amor podrás decir "Adiós", la felicidad huirá despavorida de tu ser, poco a poco menguarás, tu piel se arrugará, yo te arranco vida a cambio del traje mortal, tu boca forma un rictus de dolor conforme mis manos unen telas, te desmayas en mi regazo, poso mi boca en tu frente y absorbo. Lentamente de tu alma me apropio, despiertas, veo tus ojos desorbitados, tus brazos se cierran en mi cuello, pero ya es demasiado tarde, tu fuerza es ya mediocre, y mi sonrisa es lo último que ves antes de que tu mirada se vuelva vidriosa y muerta.