Amada Muerte
Hace tiempo que he descubierto que la autolesión física no sirve de nada para aumentar los deseos de suicidio, al contrario que la autodestrucción mental, a mayor daño, mayor deseo de muerte, durante meses lo he explotado, hace semanas que mi vida se ha ido de mi ser, sólo faltaba destruir un cuerpo que para nada servía ya, mi mejor amiga era la Soledad y mi gran amor era la Muerte, mi gran amiga estuvo conmigo desde siempre, lo único que necesitaba era a mi gran amor...
Ahora les tengo a los dos, estoy con la Muerte a mi derecha y con la Soledad a mi izquierda, cada una a un lado de mí...
Al fin y al cabo todos sienten ese deseo, pero no cualquiera tiene el valor de seguir adelante, es más fácil fingir una felicidad inexistente que buscar una muerte intencionadamente...
La mía no fue planeada, nunca pensé que sería buena idea planearlo, aunque lo desease. Un día, mientras conducía, mi mente encontró la respuesta a medida que en mis ojos aparecía un camión gigantesco...
Sólo fueron unos segundos, la luz me cegaba mientras me precipitaba hacia él, sin reducir la velocidad, por fin, llegó el impacto, durante unas milésimas de segundo, entre los hierros y mi sangre derramada por doquier, fui capaz de sonreír, y así me encontraron... Muerta pero feliz...
Mi cuerpo fue destruido totalmente entre llamas, nadie quería para mí un ataúd con un cuerpo a trozos...
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