Vida de porcelana

Algún día, tiempo atrás, mientras rebuscaba en el trastero, a la espera de muchas aventuras como las que podía ver en mis libros, en mis manos sostuve una antigua muñeca de porcelana, de ojos verdes, con un vestido de seda de color canela, parecía que se rompería en cualquier momento, quise jugar con ella, le peiné su maravilloso cabello negro, le limpié la cara y la situé de pie.
Ella, pausadamente, sus ojos abrió y una sonrisa elaboró con su rosada boca. No me lo pude creer, ¡Una muñeca con vida! Parecía un sueño hecho realidad, ella era una de las seis muñecas encantadas, seis, un número perfecto, mi número favorito.
Todos los días subía a jugar, pero cuando, después de meses, volví junto a ella, la encontré escondida en un rincón, su cuerpo ya no mostraba la calidez habitual, sentí miedo, creí que alguien le había hecho daño y me acerqué a ella para preguntar qué había sucedido, cuando la toqué me gritó que me alejase, que no quería hacerme daño, pregunté por qué, ella me dijo que tenía que dejarme, que algo en ella había cambiado y sentía necesidad de destruir, cuando vio mi expresión de terror su semblante se tornó abatido y lentamente comenzó a caminar hacia una ventana, antes de irse, tristemente me dijo: "Adiós".

Comentarios

  1. Preciosa la entrada, pero en mi opinión, demasiado inconcluyente el final, queda demasiado en el aire, como si qisieses contar algo mas... no es un final de estos que dices aqi termina la historia, es como si s te hubiese escapado algo, alguna palabra mas, pero es precioso! jaja y sacaste la idea de las Rozen Maiden a q chi? juju bsts monosa!

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  2. Muy bonito!En mí opinión una metáfora a la par de poder ser un auténtico cuento corto.Escribes bien.

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