Sufrimiento insuficiente.
En su cabeza numerosos pensamientos e imágenes circulaban vertiginosamente, poco a poco su visión se nublaba y el control de sus miembros perdía, hasta que la ira se apoderó de su cuerpo y ató sus manos al cuello de aquella persona en quien había depositado su confianza ciegamente, pero cuya insensatez le llevó a destrozar sus sueños e ilusiones, haciendo que su vida se quedase totalmente desmembrada. Esa persona se debatía por liberarse, en un intento de poder seguir viviendo, de no perderse en el olvido de la muerte... Pero el humano herido descargó todas sus fuerzas en matar a esa persona, matarla sin contemplaciones, que se pudriese en su tumba.
Una vez muerta la persona odiada, el humano se castigó, por no haber devuelto todo el daño recibido, por no haber torturado a esa persona como se merecía.
Lloró por no sentirse mejor hasta que una idea en forma de rayo cruzó velozmente su mente... Hacer sufrir a otra persona, torturarla hasta que la muerte se la llevase...
Así nació un asesino en serie.

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