La Garra de Sangre
Entró en el cuarto oscuro que tan ansiosa buscaba, al principio no veía nada, pero pasados unos segundos sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudo vislumbrar una columna y un objeto que recordaba a una garra depositado sobre ella, tuvo un impulso de cogerla y observarla detenidamente hasta saber qué podía ser exactamente, pero se frenó, quizá se tratase de algo que terminase por hacerle daño. Después de un tiempo indeterminado que dedicó a pensar en lo negativo que podría darle comenzó a acercarse dubitativa y lentamente, cuando tocó la garra con el dedo índice, ésta se agarró a ella con firmeza y voz comenzó a escucharse a lo largo y ancho del cuarto, decía: "Tu futuro se encuentra ahora en tus manos, tú decides, vivir o morir, vivir será servirme, será ser mi mano en este mundo, morir será salir de este lugar vagando sola y culpable, creyéndote una escoria perdida de lo que deseas". Muda de pánico vio su vida pasar y lo que podría depararle el futuro siguiendo a un ente que ni siquiera conocía, era incapaz de tomar una decisión ya que todo le producía un intenso horror, se arrepintió de hacer caso a su curiosidad en lugar de salir huyendo. Llegó a la conclusión de que hiciese lo que hiciese saldría perdiendo, así que, a riesgo de errar nuevamente, decidió vivir, le daba miedo la soledad, mucho miedo...
Una vez anunció sus deseos, la Voz pasó a sonar sólo en el interior de su cabeza, ahora sería el cuchillo que mataría a quien la Voz quisiese, cualquier humano que a la Voz gustase podría ser la siguiente víctima, ella tendría que exterminar sin echar la vista atrás, tendría que ser únicamente el cuchillo, un cuchillo que no piensa ni opina, que sólo hiere de muerte.
Cada vez que ella matase, sus ojos comenzarían a adquirir un brillo escarlata que la señalasen como un humano con un secreto inconfesable que provocaría más atracción que miedo...
Atracción que ella aprovecharía sin que ello mermase su necesidad de obedecer, la Voz era su nueva vida, cualquier momento y cualquier lugar eran buenos para atacar, nunca faltaban humanos que exterminar ni vidas que sesgar...
Ella sería el Arma, sólo el Arma.

Comentarios
Publicar un comentario