Morfeo, oh, Morfeo.

Perdida en un lugar inimaginable, llevada allí por su odio interno, arremete iracunda contra su conciencia, que se empeña en contradecir sus decisiones y castigarla cuando busca los abrazos de Morfeo.
Aquel a quien anhela durante sus noches en vela, ningún medicamento puede hacer que ella logre tocar a Morfeo, sólo acercarse un poco a él, pero ella desea estar a su lado siempre, quiere ser la esclava de sus deseos, y que nadie le diga lo que tiene que hacer además de él, ella quiere sumergirse en un sueño eterno, del que no pueda salir, pero su conciencia no deja de impedírselo, haciendo aparecer pensamientos que le hacen replanteárselo una y otra vez, su conciencia sólo quiere que ella viva, que viva mucho tiempo y que sea suya, para poder ayudarla, pero ella no quiere, y, un día, su oportunidad aparece mientras se da un baño en la playa, cuando está buceando y ve un pequeño bosque de algas, da gracias por esa oportunidad que le ofrece Morfeo y se mete entre ese bosque, cuando se enreda sonríe, le entra agua en los pulmones y, en cuestión de segundos, está junto a su amado, pudiendo servirle por la eternidad.

Comentarios

  1. Hola, excelente relato, me gustó mucho :)

    Por cierto, gracias por seguir mi blog, también te sigo.

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