Maldita esperanza...
La rabia te corroe, deshace tus venas, hace que tengas delirios en los que locuras piensas, en los que se juntan los ingredientes necesarios que tu mente necesita y que harán que estalle por los aires, sólo pides que alguien te mate, que pase el brillante filo de un cuchillo por tu cuello, y sentir la tibia sangre de color escarlata deslizarse lentamente por tu nívea y suave piel hasta que tus ojos se cierren, tus manos se caigan, intentes suspirar en vano por captar un poco de aire y llenar tus pulmones ya encharcados, pero es demasiado tarde y tu mundo se apaga... Ese mundo, que te destrozaba incluso en momentos de supuesta calma, que te martirizaba, dejando tus ¿esperanzas? sin su razón de ser.
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