Sé mi marioneta

Oh, si, ven hacia mí, seguiré moviendo los hilos que atan tu alegría, tu amor y tu empatía, hasta que sólo quede en tu alma un oscuro y profundo odio, hasta que seas otra de mis pequeñas e infalibles marionetas...
Que no te atraiga la felicidad, todo ello es un engaño, eso te perjudica, de hace débil, tanto, que te rompes como una flor de cristal...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Retórica al cuadrado

Enfermas de perfección.

Dolor loco...